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Archive for 7 junio 2008

El sábado 7 de junio, en el acto de presentación de los candidatos del PSUV a gobernaciones y alcaldías, el presidente Chávez reconoció “excesos” en la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia que él mismo había impuesto al país. Como si no hubiera sido de su autoría, afirmó que no se debía “defender lo indefendible” y que nombraría una comisión para corregir la Ley. “Tendremos mucho cuidado con la redacción final de esa ley”, anunció, reconociendo así que no lo había tenido en su versión actual (que no era un simple proyecto, sino una Ley plenamente vigente), o que no había previsto la reacción de rechazo casi unánime que produjo.

Y decimos “casi unánime” porque los dirigentes del gobierno y del partido oficialista se habían deshecho en contorsiones para defender la Ley, descartando cualquier crítica como parte de las “campañas mediáticas” del “Imperio”. Ahora su propio jefe los desautoriza, poniendo en evidencia el terror a pensar por sí mismos que habita en estos súbditos incondicionales.

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El partido oficialista PSUV celebró elecciones primarias para seleccionar sus candidatos a gobernadores y alcaldes el pasado primero de junio. En este proceso se cometieron numerosas irregularidades, según denuncias de sectores internos del mismo partido; pero además, como ocurrió ya en las elecciones de la directiva, instituciones públicas como la Fuerza Armada, los medios del Estado y el CNE se pusieron al servicio del PSUV, como si no hubiera distinción entre Estado y partido. Aunque se anunció que serán reembolsados al CNE los gastos de la consulta (en cómodos plazos), no se ha reconocido el resto de los usos ilegales de instituciones del Estado.

El CNE ha publicado resultados en su sitio web, con algunas particularidades: no se aclara a cuál porcentaje de votos escrutados corresponden las cifras; en ningún estado ni municipio aparece el total de votantes, aunque sí aparecen los porcentajes que obtuvo cada uno. (Pueden verse estos resultados en: http://www.cne.gov.ve/divulgacion_psuv2008/resultado_nacional.php?)

A pesar de las reservas que se puedan tener sobre estas cifras, intentamos un ejercicio matemático para comparar la participación de los votantes “chavistas” en estos comicios internos, con la que tuvieron en el pasado referéndum constitucional del 2 de diciembre. Los resultados pueden verse en el cuadro de la página anexa. Tomando como base las respuestas “Sí” a la primera pregunta del referéndum, las comparamos, estado por estado, con los votos totales de las primarias. Estos votos totales tuvieron que ser calculados indirectamente, a partir de los porcentajes, ya que, como dijimos, el CNE no incluyó este dato en la página. Los votos totales del “sí” no coinciden con los totales del CNE, ya que estos últimos incluyen votos no emitidos en estados, sino en el extranjero y otras circunscripciones especiales (para no recordar que todavía no sabemos cuáles son los resultados definitivos del referéndum, porque el CNE sigue, seis meses después, sin publicarlos).

Los resultados llaman la atención porque muestran que, en promedio, votó en estas primarias menos de la mitad de quienes votaron “sí” en el referéndum. Aunque es hasta cierto punto “natural” que en un proceso interno se participe menos que en una elección general, hay que recordar que ya en el referéndum se abstuvo una parte significativa de quienes habían votado por la reelección de Chávez en 2006. Podría decirse, así, que los algo más de cuatro millones de votantes por el sí representaban, en aquel momento, el “núcleo duro” del chavismo, los más militantes e identificados con el presidente y su partido. Los 2.344.014 votantes contabilizados hasta ahora (y que no parece aumentarán mucho en los próximos días) podrían ser un indicio de una nueva contracción de ese “núcleo duro”, recorrido además por divisiones internas. Otro dato que llama la atención es cómo en algunos de los estados más grandes y políticamente significativos, el descenso de la votación es mayor que el promedio (entre ellos Carabobo, Aragua, Miranda y hasta el Distrito Capital). Veremos si en los próximos días se presentan resultados definitivos y cuáles serán las explicaciones sobre estos resultados.

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La ley de inteligencia y contrainteligencia, decretada el 14 de mayo por el presidente Chávez, fue elaborada sin proceso legislativo público, ya que la habilitación que le concedió la Asamblea Nacional en 2007 le permite legislar por decreto hasta, al menos, julio de este año.
Al conocerse el texto de la ley comienzan a producirse reacciones de diversos actores, ya que su articulado contiene las amenazas más claras y presentes hasta ahora de instalar un régimen al estilo de los viejos “socialismos reales”, donde cada ciudadano o institución se veía forzado a ser espía de sus vecinos, compañeros de trabajo, o incluso de sus familiares.
Según la ley, todo ciudadano o institución es un “órgano de apoyo” de los cuerpos de inteligencia y por lo tanto debe cooperar en la obtención de información; quienes incumplan esta obligación serán sancionados por atentar contra la seguridad y defensa de la nación. (Art. 16)
Todos los funcionarios del sistema de justicia deben “coadyuvar en el ejercicio de actividades de inteligencia y contrainteligencia”, poniendo así por encima de su rol específico el de ser ayudantes de los cuerpos de inteligencia. (Art. 17)
Y lo más increíble es que los métodos e instrumentos de obtención de información “…sólo deberán ser puestos en práctica por los órganos con competencia especial, en consecuencia toda actividad de esta naturaleza desarrollada por personas naturales o jurídicas, de derecho público o de derecho privado, nacionales o extranjeras, son de naturaleza ilícita y generan responsabilidad en los términos establecidos en la ley.” (Art. 19) Y el artículo 24 consagra la conversión del ciudadano al delator, al prever que los órganos de inteligencia podrán “requerir” que les suministre información, al mismo tiempo que le garantizan el secreto de esta condición.
Para quien haya conocido, ya sea por testimonios o por películas como “La vida de los otros”, las redes de espionaje de los países del socialismo real, esta ley no tiene ambigüedades: es un nuevo paso para la implantación de una dictadura totalitaria.
¿Será esta ley la oportunidad para crear una dinámica de resistencia en la población? ¿Será factible convocar un referéndum para derogarla, como ya proponen algunos? En la cultura venezolana, el delator es un “sapo” y su actividad “sapear”; esto ya dice mucho sobre la valoración que se tiene de este personaje en la cultura popular. Pero ¿Será esto suficiente para movilizarse contra esa ley? ¿Permitirán las instituciones controladas por el caudillo que la ley sea derogada por iniciativa popular?
Mientras tanto, para ayudar a conocerla y discutirla, se puede leer en una página anexa.

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