Intermedio: crítica a un izquierdista bienintencionado que reprende y da consejos paternales a la oposición venezolana

Un número reciente de la revista Nueva Sociedad incluye un artículo sobre Venezuela, cuya identificación está en el enlace (por un error técnico, la revista aparece como si fuera de 2011, pero obviamente corresponde a este año). Algunos amigos lo han compartido en Facebook, y muchos de ellos saben quién es el autor del artículo, Benjamin Reichenbach; pero no es necesario saber quién es para leerlo y formarse una opinión sobre el mismo. En mi caso, aunque reconozco que algunas de sus ideas son válidas, esta opinión es bastante desfavorable, sobre todo porque pienso que el autor muestra un conocimiento muy inadecuado de la sociedad venezolana, que le hace repetir una serie de mitos y prejuicios difundidos en los últimos años.

En síntesis, mi argumento es que el autor se permite darle lecciones a la oposición venezolana, basándose en informaciones incompletas o sesgadas.

Plantea un análisis de coyuntura política como el que se podría hacer en un país relativamente democrático y relativamente “normal”. Prácticamente no habla del inmenso poder de los militares; apenas toca superficialmente el tema de la corrupción y el narcotráfico enquistados en el gobierno. No se diga de los presos políticos, las arbitrariedades judiciales, las torturas, las OLP. Pareciera creer que el gobierno de Maduro todavía es un interlocutor válido. Pero lo peor es que repite el nuevo lema de los apologistas del chavismo: la crisis no es responsabilidad del chavismo ni del modelo socialista, sino que es una expresión de la crisis de la Venezuela rentista de siempre, como si esta fuese comparable a aquellas: “La crisis actual es una crisis de este modelo rentístico que se ha consolidado durante el último siglo en la mentalidad de la sociedad venezolana. De este modo, es una continuación de la crisis de fines de las décadas de 1980 y 1990.”

Lo que no dice es que el chavismo profundizó el rentismo hasta niveles nunca antes vistos, ni siquiera cuando éste era casi inevitable, en los inicios de la explotación petrolera. No es una continuación, sino una alocada profundización, totalmente evitable, del rentismo. Nada obligaba al chavismo a ser más rentista, teniendo el apoyo popular y los recursos para emprender otra vía. Es como decir que el fracaso del Socialismo del Siglo XXI se reduce a la “mentalidad” rentista de la sociedad venezolana.

Aunque esta es la afirmación que me parece más grave, a lo largo del texto hay muchas otras muestras de la insuficiente o deformada información que el autor utilizó para escribirlo. Entre otras, las siguientes:

“Aparentemente, la MUD tenía una idea errónea de la evolución de los acontecimientos políticos y esperaba que el gobierno reconociera y dejara trabajar a la mayoría parlamentaria sin mayores concesiones.”

Es decir, dejar trabajar a la mayoría parlamentaria sin mayores concesiones, que es el deber mínimo de todo gobierno republicano, debía ser negociado por la oposición. Entonces es culpa de la oposición que el gobierno no respete el resultado electoral, la división de poderes, ni la Constitución.

“Resulta asombroso, sobre todo, que no haya habido ningún intento de la dirigencia de la MUD de negociar condiciones con el oficialismo inmediatamente después de las elecciones parlamentarias, para aprobar juntos leyes que alivien la crisis social de la población.”

Lo que resulta asombroso es que el autor olvide que lo primero que hizo el oficialismo, aún antes de instalarse la nueva Asamblea, fue designar en forma ilegal e inconstitucional nuevos magistrados del Tribunal Supremo, totalmente comprometidos con el gobierno, para bloquear cualquier iniciativa legal de la Asamblea Nacional entrante. La negociación para aprobar leyes juntos se hace en el parlamento, en forma abierta y pública, y no como una concesión del gobierno a una oposición que, de paso, es mayoría. Y la oposición sí propuso leyes para aliviar la crisis social de la población, que el oficialismo rechazó sin dialogar ni negociar y el TSJ invalidó como “inconstitucionales”. Entre ellas se encuentran la Ley de Bono para Alimentos y Medicinas a Pensionados y Jubilados, la Ley de Otorgamiento de Títulos de Propiedad a Beneficiarios de la Gran Misión Vivienda Venezuela y otros Programas Habitacionales del Sector Público y la Ley Especial Para Atender la Crisis Nacional de Salud.

“Como no fue factible ni la renuncia ni la enmienda, durante el mes de abril la MUD recogió las primeras firmas para iniciar el revocatorio y a comienzos de mayo entregó al cne un total de 1,8 millones.[…]…rápidamente quedó en claro que el cne podría aprovechar el tardío accionar de la MUD para demorar el proceso.“

El autor ignora que si la MUD recogió las firmas en abril, fue porque había solicitado iniciar el proceso desde el 9 de marzo, momento en que empezaron las maniobras dilatorias del CNE. Y por lo demás, los plazos legales, si se hubieran seguido de acuerdo a lo establecido, eran más que suficientes para convocar el referéndum, como ocurrió con otros que fueron convocados y realizados en pocos meses. ¿Es que acaso el autor, o alguien, puede creer que si la solicitud se hubiera hecho el 11 de enero el CNE no habría retardado también el referéndum? Una vez más, la acción ilegal, autoritaria y sesgada del árbitro electoral… es culpa de la oposición!

“Ante este nuevo escenario [La suspensión del revocatorio], considerado por la oposición una ruptura del orden constitucional,…”

“Considerado por la oposición”. El autor, que se permite opinar y juzgar a todos los actores a lo largo del artículo, aquí se vuelve tímido y no se atreve a decir si está o no de acuerdo con que es una ruptura del orden constitucional.

“La consecuencia sería un aumento de las protestas sociales. El Ejército se hallará entonces ante el interrogante de si debe actuar violentamente contra la propia población o desobedecer las órdenes.”

¿Se vería ante ese interrogante? ¿Será que el autor no ha visto lo que hacen los militares contra la población desde hace ya bastantes años? ¿Será que no ha leído los informes de organizaciones serias sobre la violación constante de los derechos humanos y de la represión contra las protestas? ¿Será que nunca ha oído hablar de las OLP?

“La MUD deberá ofrecer determinadas garantías al presidente Maduro si desea un traspaso de mando en paz.”

Aquí el autor acepta con toda tranquilidad el chantaje que el régimen viene haciendo desde que perdió la mayoría: no importa que ustedes hayan ganado la AN, ni importaría que ganaran el referéndum, porque si ustedes tratan de llegar al poder legalmente, incendiaremos el país para impedirlo. El autor está reconociendo implícitamente el carácter dictatorial del régimen, pero además recomienda a la oposición que acepte la inutilidad de luchar por la vía electoral, pacífica y democrática para lograr el cambio político, y se resigne a negociar el derecho ganado a través del voto.

El autor dedica toda una sección a lo que llama “El desprecio de la MUD por el chavismo descontento”. Según él, la oposición ha hecho gestos, como el retiro de los retratos de Chávez y Bolívar (no de Bolívar, sino de una versión sectaria y politizada de la imagen de Bolívar) “…para que el gobierno se cierre en lugar de abrirse.” “Los dirigentes de la MUD deben responder en qué medida están distanciados de este pasado [la Cuarta República] y por qué no representan solamente a las clases sociales más altas”.

El autor por lo visto no conoce la composición de clase de la mayor parte de los militantes de los partidos de la oposición y de buena parte de sus dirigentes, ni que los dos partidos más importantes de la oposición no existían en ese pasado, ni tampoco que el crecimiento de la oposición en los últimos años (de un mínimo de 24,2 por ciento en marzo de 2014 a un 52,8 por ciento en diciembre de 2016) , sólo se ha podido alimentar de ex chavistas decepcionados, porque su base de apoyo de clases “medias y altas” no ha cambiado.

“La MUD no ha convencido suficientemente a estos electores [los ni-ni] y la polarización entre el PSUV y la MUD hace difícil que terceras fuerzas, como el Movimiento al Socialismo (mas) o Marea Socialista, se posicionen como actores que tiendan puentes entre los dos bandos.”

Si la MUD no hubiera convencido suficientemente a esos electores, simplemente no habría crecido como lo ha venido haciendo en los últimos años. El autor debería leer, por ejemplo, la encuesta de Infobarómetro hecha en noviembre y publicada en diciembre de 2016: ella muestra que el porcentaje de personas que se consideran “neutrales” ha venido bajando desde un 31,5 por ciento en noviembre de 2015 a 14.8 por ciento un año después, paralelamente al crecimiento de la oposición. (http://www.biendateao.com/encuesta-venebarometro-19-5-venezolanos-come-una-vez-al-dia-45-5-come-dos-veces/)

Pero en cualquier caso, sería culpa de la MUD que Marea Socialista no tienda puentes, como si ese grupo fuera simplemente un actor reactivo frente a la acción de la MUD, y no tuviera sus razones propias para no tender esos puentes. En cuanto a la mención del MAS, demuestra un desconocimiento notable, ya que todo el mundo en Venezuela sabe que lo que queda de ese partido es un cascarón vacío. Más le habría valido hablar de Avanzada Progresista, partido que representa a muchos ex-chavistas y hasta tiene un precandidato presidencial dentro de la MUD.

“Además, si bien la crisis política del país se expresa en la decadencia económica y social, la crisis del gobierno de Maduro tiene, en el fondo, menos que ver con la inflación y la escasez de alimentos que con la confianza que las bases han perdido en que los líderes políticos puedan solucionar estos problemas.”

¿Será que el autor nos está insinuando que, si la población tuviera esperanza en la solución de sus problemas, la inflación y la escasez de alimentos serían más tolerables? ¿Será que piensa que la crisis sería menor si la gente siguiera diciendo, como antes, “Con hambre y sin empleo, con Chávez me resteo”? Sí, seguramente las colas y las muertes por falta de medicamentos serían más tolerables.

El autor repite uno de los mitos difundidos en todos estos años por el chavismo:

“Para muchas personas se hizo más fácil e incluso posible por primera vez el acceso a la atención médica, a prestaciones sociales y a instituciones educativas.”

Sí, ¡por primera vez! Repetir este mito, que ha sido muchas veces demostrado como falso, demuestra un desconocimiento grave de la historia venezolana de los últimos sesenta años. Es la repetición de que antes de Chávez el pueblo era totalmente ignorado, que ningún pobre tenía derecho a la alimentación, la salud ni la educación, que era imposible competir contra AD y COPEI, y otros mitos semejantes, sin darse cuenta de que si eso fuera cierto, sería inexplicable la legitimidad que durante muchos años tuvo el régimen iniciado en 1958.

“ Si bien Chávez se empeñó en reducir la dependencia venezolana del petróleo, en los 14 años de su mandato presidencial sucedió lo contrario: un fortalecimiento extremo de esa dependencia.”

¿En qué se basa eso de decir que Chávez “se empeñó” en reducir esa dependencia, si teniendo tanto poder y tantos recursos hizo todo lo contrario? Claro, es que no fue culpa de él sino de la mentalidad rentista de esos corruptos venezolanos, que sólo quieren que les repartan renta en vez de trabajar. El pobre Chávez termina siendo entonces una víctima de esa sociedad que no lo merecía.

Otra visión distorsionada es la que tiene sobre la oposición, cuando dice, por ejemplo:

Al mismo tiempo, la oposición venezolana le ha hecho fácil al gobierno que la ubique como derecha. Cuando Lilian Tintori festeja con Mauricio Macri su victoria electoral en Argentina y VP busca lazos con los republicanos en Estados Unidos y el Partido Popular de España, su movimiento no puede esperar que se lo considere como fuerza de izquierda o centroizquierda, incluso cuando, para sorpresa general, fue aceptado en 2014 dentro de la Internacional Socialista (junto con los socios AD, MAS y UNT).”

Primero, pareciera que para que una oposición sea legítima tiene que ser de izquierda, como si ser “de derecha” no fuera una posición legítima en un sistema político pluralista. Pero más allá de eso, es obvio que Lilian Tintori tiene el derecho de “festejar” con quien quiera, y no se ha reunido solamente con gobernantes y partidos “de derecha”, sino de todas las tendencias democráticas, en su campaña contra la prisión injusta e ilegal de Leopoldo López. Y en todo caso, LT no puede ser sinónimo de “la oposición”, ya que obviamente hay en ella muy diversas tendencias.

Una afirmación que provocaría risa por lo absurdo es:

“La MUD obliga constantemente a los partidos que la componen a tener un discurso unificado, dominado por conservadores y liberales.”

Eso de que la MUD “obligue” a los partidos a tener un discurso unificado es poco creíble sabiendo que esa alianza tiene dificultades incluso para ponerse de acuerdo en temas tácticos y coyunturales. Por el contrario, hay debates y diferentes posiciones entre las cuales puede haber conservadoras y liberales, pero están lejos de ser las únicas.

Un tema, aunque secundario, que muestra la ignorancia del autor sobre Venezuela y la necesidad de buscar fuentes más confiables es esta afirmación sobre Ramos Allup:

“Por lo demás, todos los partidos deberían, en pos de una mayor credibilidad, fortalecer los mecanismos de democracia interna. Quien dentro de un partido no ha sido elegido nunca democráticamente –tal es el caso de Ramos Allup como secretario general de ad– se caricaturiza a sí mismo, al no contar con legitimación dentro de su propia fuerza, cuando critica la falta de democracia en el país.”

¿Quién le dijo al autor que HRA nunca fue elegido democráticamente en su partido? ¿Y por qué le creyó sin tomarse el trabajo de verificar esta afirmación? Por lo demás, no sería mala idea que el autor estudiara la historia de la selección de las autoridades en el chavismo, empezando por el MVR y luego en el PSUV y la alianza llamada Polo Patriótico.

En síntesis, aunque el autor pueda tener buenas intenciones en sus paternales consejos a la oposición, y por supuesto tiene todo el derecho a emitir sus opiniones, sería recomendable que las basara en un conocimiento aunque sea un poco más profundo sobre la sociedad venezolana y sus actores políticos.

No quisiera que lo siguiente se tome como un argumento “ad hominem”, sino al contrario: no considero que el autor dice lo que diga porque tenga algún interés oculto, ni sea un criptochavista, no. El problema es que esa visión insuficientemente informada puede perjudicar la ejecución eficaz del rol institucional que el autor desempeña en Venezuela.

 

 

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